“Hoy, 10 de abril de 2010, aqui, en el reclusorio femenil de Tepepan, trabajo sobre los últimos detalles del libro que tienes en las menos. Y escribo esta carta. que para mi, tiene una gran importancia. Estas palabras están dirigidas a ti, a las mexicanas y los mexicanos. Solo to pido dos cosas: que me concedas el beneficio de la duda, al menos durante la lectura. y que leas sin prejuicios, sin ideas preconcebidas.
Hace algunos anos no sabia nada de secuestros. o mas ben, sabia lo que todo mundo saber que es un terrible flagelo para la sociedad mexicana, que arrastra a las victimas y a sus familias a un terrible mundo de angustia, miedo, desesperación, sufrimiento y, en algunos casos, muerte. Un mundo tragico.
Para mi gran infortunio, tuve que aprender mucho sobre la problemática de este horrible delito, no porque fuera yo una victima de el, sino porque fui injustamente acusada de haberlo cometido. Estudiándolo. he descubierto un mundo de ineficiencia. intereses y complicidades inconfesables, fabricación de pruebas. manipulación y corrupción Siendo inocente estoy aquí. presa. mientras una gran cantidad de verdaderos secuestradores esta libre y sigue haciéndole dano a la sociedad mexicana”.